lunes, 7 de octubre de 2013

Discriminación a Aborígenes (Parte 1)



GENOCIDIO Y DISCRIMINACIÓN.

Cuando comenzó todo.

El 12 de octubre de 1492, el Capitalismo descubrió América. Cristóbal Colón, financiado por los reyes de España y los banqueros de Génova, trajo la novedad a las islas del mar Caribe. En su diario del Descubrimiento, el Almirante escribió 139 veces la palabra oro y 51 veces la palabra Dios o Nuestro Señor.
Él no podía cansar los ojos de ver tanta lindeza en aquellas playas, y el 27 de noviembre profetizó: Tendrá toda la cristiandad negocio en ellas. Y en eso no se equivocó. Colón creyó que Haití era Japón y que Cuba era China, y creyó que los habitantes de China y Japón eran indios de la India; pero en eso no se equivocó.
Al cabo de cinco siglos de negocio de toda la cristiandad, ha sido aniquilada una tercera parte de las selvas americanas, está yerma mucha tierra que fue fértil y más de la mitad de la población come salteado. Los indios, víctimas del más gigantesco despojo de la historia universal, siguen sufriendo la usurpación de los últimos restos de sus tierras, y siguen condenados a la negación de su identidad diferente. Se les sigue prohibiendo vivir a su modo y manera, se les sigue negando el derecho de ser. Al principio, el saqueo y el otrocidio fueron ejecutados en nombre del Dios de los cielos. Ahora se cumplen en nombre del dios del Progreso.
Sin embargo, en esa identidad prohibida y despreciada fulguran todavía algunas claves de otra América posible.
América, ciega de racismo, no las ve.


Las Mujeres Indígenas y la secuela de racismo histórico

En el contexto histórico las mujeres indígenas han sido violentadas en las formas más denigrantes, desde la violación de nuestra Madre Tierra hasta el haber sido sometidas a la fuerza como objeto para la satisfacción sexual; internalizándola idea de ser un apéndice del varón y no un ser humano con voz, sentimiento, capacidad y decisión propias.

En la época de la evangelización y la colonia, el patriarcado y el machismo vinieron también con los europeos colonizadores. Cuando hablamos de la situación de las mujeres indígenas y la suerte que tuvieron nuestras abuelas que gestaron hijos e hijas de los invasores, algunos estudiosos nos consuelan n diciendo que por lo menos nuestros invasores se mezclaron con nosotras, y no es el mismo caso de los invasores ingleses o franceses. ¿Será que esta afirmación responde a sentirse agradecidos por haber sido salvados de seguir siendo descendientes de los "ignorantes indios sin alma"?
La Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial de marzo de l966 es la piedra angular del mecanismo internacional de las Naciones Unidas en la esfera de la lucha contra el racismo y la discriminación racial e impone a los Estados Partes una serie de obligaciones muy precisas, para que tomen medidas para erradicarlas porque es un acto punible desde cualquier punto de vista.
En América, los países con mayor población indígena son México, con alrededor de l0 millones, Perú con 8 millones, Bolivia con más de 4 millones y Ecuador con 5 millones y finalmente Estados Unidos, con más de 2 millones. Si agregamos que casi el 50% de estos promedios oficiales son mujeres, tenemos unos 20 millones de mujeres indígenas que son víctimas de las formas contemporáneas de racismo y discriminación.


La discriminación desde el testimonio de una mujer indígena.

Discriminación económica

De los 50 millones de indígenas de las América un promedio del 50% son mujeres y si vamos a los indicadores de pobreza y pobreza extrema como en el caso del Perú somos las indígenas las privilegiadas en esos indicadores, la exclusión de los servicios básicos es también una forma de racismo. Porque en la distribución de los recursos económicos, la inversión social y las políticas públicas no consideran la variable étnica ni cultural de la población y no hay legislación que pueda contribuir a la superación de esta brecha disminuyendo los efectos de la discriminación étnica y cultural.
La discriminación económica se refleja en el no-acceso al disfrute de las necesidades básicas, por ejemplo en la salud, la atención en la calidad del servicio a la salud está marcada por el dinero que se tiene para acceder a los medicamentos, el trato digno en un centro de salud está marcado por el cuánto tienes y la buena apariencia.

Racismo y discriminación en la actividad ocupacional

La situación de la mujer indígena en América Latina, principalmente en los países de mayor población indígena como son México, Perú, Guatemala, Ecuador y Bolivia, está marcada por las consecuencias de las exclusiones en el campo de la educación, la formación y la pobreza, negándole la posibilidad de un desarrollo personal y profesional competente.

Discriminación por raza y color: Porque no somos blancas.

Discriminación étnica y cultural

Por nuestro idioma propio y porque no hablamos bien el castellano. Por nuestra vestimenta que es diferente y en muchos casos muy pobre. Por nuestra comida, se menosprecia la comida de los indios, (cuando nos queremos ofender, hasta entre los mismos indígenas y nos decimosmotecachu que significa come mote - el reemplazo del pan para nosotros). Por nuestros apellidos, cuando se refieren a los indígenas en forma burlona, nos dicen de dónde salió ese apellido, por ejemplo, Huama ní, Echajaya, Quispe.
Las indígenas no nos escapamos de otras formas de discriminación además de la condición de mujeres: es doloroso cuando se nos discrimina o señala despectivamente por ser madres solteras o por no estar casadas "como Dios manda" (matrimonio civil y religioso).
Nuestros hijos e hijas son discriminados si es que no son reconocidos legalmente o son nacidos fuera del matrimonio formal. Hay escuelas donde no se les acepta sino llevan las partidas de bautismo o de matrimonio de los padres.


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